Deshidratado de alimentos

El secado es un método de conservación de alimentos consistente en extraer el agua de estos, lo que inhibe la proliferación de microorganismos y dificulta la putrefacción. El secado de alimentos mediante el sol y el viento para evitar su deterioro ha sido practicado desde la antigüedad. El agua suele eliminarse por evaporación (secado al aire, al sol, ahumado o al viento).

 

Las bacterias, levaduras y hongos necesitan agua en el alimento para crecer. El secado les impide efectivamente sobrevivir en él.

 

Aprovechar la energía proveniente de fuentes renovables se constituye en una alternativa viable para reducir el impacto ambiental a través del uso de combustibles fósiles. El sol es una fuente de energía gratuita, disponible y renovable. Su utilización resulta económica frente a las fuentes tradicionales.

 

 

Algunas técnicas que emplean fuentes renovables, permiten conservar alimentos sin la necesidad de contar con combustibles fósiles que incrementan los costos y que, además, son escasos.

 

Si bien la conservación de alimentos a través de su secado o deshidratación es una técnica tradicional, se han desarrollado diferentes dispositivos que permiten aprovechar la energía proveniente del sol.

 

La deshidratación se refiere a la eliminación del agua mediante el tratamiento del producto por calor artificial (aire previamente calentado, superficies calientes, etc.); mientras que el secado o desecado refiere a la eliminación del agua en condiciones ambientales naturales (viento, sol, etc.)

             

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